Al llegar la materia prima, siempre en camiones frigoríficos, se procesa al momento de su recepción una vez ha sido isnpeccionada y controlada, para de esta forma garantizar su calidad y asegurar la obtención de productos totalmente frescos.

El tratamiento se realiza en una línea continua para evitar posibles periodos de interrupción y cumpliendo siempre las normativas higiénico-sanitarias.

Los tejidos grasos (saín de cerdo) se trituran para facilitar su posterior fundición en la caldera alimentada por vapor de agua del generador que inyecta el vapor directo y que sirve para calentar y fundir los tejidos grasos y realizar la extracción de la grasa

El producto fundido se deposita, seguidamente, en un depósito precolador para su sedimentación y filtrado, donde se separa la parte líquida del chicharrón. La parte de grasa fundida se conduce a unos decantadores para separar la grasa líquida del chicharrón que haya podido quedar.

La grasa líquida resultante (la manteca) se envasa y se almacena en una cámara frigorífica para una óptima preservación.

El chicharrón por otro lado, se prensa para acabar de exprimir la parte de la grasa que contiene y se envía a la decantadora para su recuperación.

El chicharrón prensado queda, finalmente, con un contenido en grasa inferior a un 20%.

Para la obtención de manteca, la grasa líquida se homogeniza en las batidoras y se solidifica a temperatura controlada añadiendo los conservantes necesarios y autorizados para una mejor conservación, procediendo al envasado en varios formatos.